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Sufro de acidez en el estómago ¿Qué debo hacer?

La acidez en el estómago o Reflujo Gastroesofágico (RGE) es el proceso por el cual, parte del contenido estomacal pasa de estómago al esófago, a través del esfínter superior de éste último, llamado cardias. Es por esto, que un síntoma que suelen presentar las personas que padecen esta afección es la quemazón en la parte de posterior al esternón. Pese a que es necesario comentar que no es necesario sentir esta molestia para presentar RGE, ya que solo un tercio de los pacientes diagnosticados de RGE presentan pirosis o ardor.

El RGE no solo molesta a la persona que lo sufre, sino que también provoca lesiones que es recomendable evitar. Las úlceras estomacales, así como la esofagitis (inflamación de la parte inferior del esófago) son más comunes en pacientes con RGE; así como una mayor incidencia de cáncer de esófago o estómago, por la afectación de los tejidos de estos órganos, e incluso del tejido del propio cardias.

A continuación, se propone un decálogo de hábitos alimentarios a tener en cuenta para evitar en la medida de lo posible el RGE.

1. Masticar muy bien los alimentos, ya que el trabajo que no se realiza en la boca, se realizará en el estómago, para convertir los alimentos en una papilla homogénea. Se recomienda, que una comida principal (comida o cena) se debe llevar a cabo en unos 30 minutos.

2. Evitar los alimentos muy grasos, ya que la grasa hace que los alimentos permanezcan más tiempo en el estómago.

3. Utilizar cocciones que no sean agresivas para la mucosa del estómago, tales como el hervido, la cocción al vapor, o el estofado. De esta manera, se intentará evitar técnicas culinarias como son los sofritos, las frituras o la plancha, ya que mediante éstas, se forman sustancias que son irritantes para el estómago.

4. Disminuir la ingesta de alimentos muy ácidos, especialmente en la cena o durante la noche. Alimentos como el vinagre, los cítricos o el yogur, favorecen la aparición del RGE, precisamente por su alto contenido en ácidos, que aumentan la secreción de ácido por parte del estómago.

5. Restringir los alimentos picantes, puesto que también son irritantes de la mucosa gástrica.

6. Es necesario prestar atención a ciertos alimentos, como son la cebolla o el ajo, las especias, el chocolate o el café (con o sin cafeína). No todos ellos acentúan el RGE en todos los pacientes, pero cabe ser consciente de si alguno de éstos tiene este efecto, para suprimirlo de la dieta.

7. Priorizar la ingesta de pequeños volúmenes, siendo preferible comer más veces en el día, pero cantidades menores. Un claro ejemplo es el ardor que se suele presentar después de comidas copiosas o banquetes, en los cuales puede llegar a ser superada la capacidad del estómago, siendo inevitable que parte del contenido de éste pase al esófago.

8. Minimizar el consumo de bebidas carbonatadas, ya que debido a la presencia de gas en éstas y a su efervescencia, a parte de ocupar más volumen en el estómago, suelen irritar fácilmente la mucosa estomacal.

9. Limitar la ingesta de bebidas alcohólicas. Vino, cerveza y destilados tienen un doble efecto potenciador del RGE: la relajación del cardias y el aumento de la secreción ácida.

10. No ingerir alimentos mínimo dos horas antes de acostarse, ya que es innegable la estrecha relación entre la postura tumbada del cuerpo y el RGE, por ello se recomienda a algunos pacientes no dormir del todo acostados, sino ligeramente reclinados.

Refrencias:

  1. Aalykke C, Havelund T. Non-pharmacological therapeutic possibilities in gastroesophgeal reflux diasese. Nutr Clin Pract; 2008. 
  2. Anand G, Katz PO. Gastroesophageal reflux disease an obesity. Rev Gastroenterol Disord; 2008.
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  4. Kaltenbach T, Corckett S, Gerson LB. Are lifestyle measures effective in patients with gastroesophageal reflux disease? An evidence-based approach. Arch Intern Med; 2006.
  5. Meining A, Classen M. The role of diet and lifestyle measures in the pathogenesis and treatment of gastroesophageal reflux disease. Am J Gastroenterol; 2000. 
  6. Morozov SV. Role of alimentary factor in gastroesophageal reflux disease pathogenesis and treatment. Vopr Pitan; 2012. 
  7. Muñoz M, García I, Aranceta J. Nutrición aplicada y dietoterapia. Navarra: EUNSA; 2004.
  8. Requejo AM, Ortega RM. Nutriguía. Manual de nutrición clínica en atención primaria. Madrid: Editorial Complutense; 2009.
  9. Vemulapalli R. Diet and lifestyle modifications in the management of gastroesophageal reflux disease. Nutr Clin Pract; 2008. 

¿Qué puede comer una persona diagnosticada de Diverticulosis?

La diverticulosis es un proceso por el cual a lo largo del tracto gastrodigestivo se forman pequeñas cavidades o «bolsas». Éstas, principalmente, se forman en la parte de colon o intestino grueso.

Los motivos por las cuales estas cavidades se producen son muy diversos y no están del todo claros, pese a que si se han identificado ciertos factores, como son: los cambios o dificultades que experimentan los movimientos de los intestinos (motilidad intestinal), el envejecimiento de los intestinos, el aumento de la presión dentro del colon o una escasa ingesta de fibra a través de la dieta.

Una vez estas cavidades o «bolsas» se forman, perduran en el tiempo, es decir, el intestino no vuelve a su estado original y en estas cavidades se pueden acumular material fecal. Este material acumulado es susceptible de ser fermentado por las bacterias del colon, dando lugar así a la inflamación de la diverticulosis, y provocándose una diverticulitis, la cual puede derivar en casos graves de perforación intestinal.

Es por esto, que la prevención de la formación de divertículos se propone como básica; habiéndose identificado como principal factor protector el llevar a cabo una alimentación suficiente en fibra, con una ingesta mínima de 25 g de fibra al día.

Por otro lado, una vez el divertículo se ha formado, es necesario prestar atención a ciertos factores:

-Reducir la presión dentro del colon.

-Aumentar el tránsito intestinal.

-Evitar la acumulación de material no digerible en el divertículo.

Para ello, la mayoría de estudios consultados proponen el aumento del consumo de fibra, la cual aumenta el tamaño de las heces y acelera el tránsito intestinal. Con este motivo, se deberían ingerir aproximadamente unos 35 g de fibra al día, tratando de evitar aquellas fibras especialmente filamentosas o leñosas (puerro, col, cardo) o aquellos alimentos con semillas, como el tomate, o el maíz entero.

En cambio, es interesante incluir alimentos con cantidades significativas de fibra insoluble, los cuales se pueden triturar y consumir en forma de cremas o purés, ya que de esta forma son mucho más digeribles.

Raciones - Verduras y hortalizas - Frescos - Calabaza Raciones - Verduras y hortalizas - Frescos - Zanahoria
Raciones - Verduras y hortalizas - Frescos - Calabacín Raciones - Verduras y hortalizas - Frescos - Berenjena
CIMG4455-1024x768 Raciones - Verduras y hortalizas - Frescos - Chapiñones

 Raciones de verduras no filamentosas

 Asimismo, se recomienda una reducción del consumo de carnes rojas y productos grasos en general, incluyendo los aceites y mantecas. Como también se incide en la necesidad de la práctica habitual de ejercicio físico y una correcta hidratación, para mejorar de esta forma el tránsito intestinal.

Referencias:

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